En la actualidad hemos sido testigos del rol que los presidentes y funcionarios de gobierno de diferentes partes del mundo, han tenido que jugar frente a la pandemia global del Coronavirus. Lo cierto, es que no todos los líderes políticos han sabido enfrentar tal situación. Lo que refleja, que no todos estaban preparados para enfrentar la problemática generada. Pero, también es cierto que en momentos de crisis es cuando los liderazgos se hacen valer y somos los receptores de esos liderazgos los que evaluamos la efectividad de los mismos. Que importante es contar con sistemas de trabajo y jugar un buen liderazgo en tiempos de crisis.
Barna en su libro Grandes Líderes escribe: “Los líderes sabios tienen sistemas y personas sujetas a un cronograma, y no se permiten contratar a una persona saltando o evitando el proceso”. Estas palabras son tan acertadas, especialmente en donde las grandes organizaciones, incluyendo la iglesia; deberíamos de considerar hacia dónde nos dirigimos y con quiénes pretendemos emprender el nuevo trabajo que se avecina, una vez superada la crisis del Coronavirus o COVID-19.
El líder que pertenezca a cualquier organización, deberá de tomar en serio las palabras de Barna. No podemos lograr más y mejores resultados, si no nos aseguramos de un plan estratégico de trabajo, un cronograma y sobretodo de un buen equipo conformado con personas apasionadas, dedicadas, disciplinas dispuestas a seguir procesos, lineamientos y cumplir las demandas de una planificación intencional que busca resultados concretos (administración por resultados). En este pequeño espacio no podemos agotar el tema, pero intentamos estimado lector darle algunos tips que puedan estimularle y ayudarle a convertirse en un líder sabio en medio de las crisis. El Señor nos exhorta a ser líderes inteligentes y estratégicos. Pero, sobretodo a ser líderes sabios para los tiempos que vivimos y se avecinan.
Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.
(2 Timoteo 3:16, Nueva Versión Internacional).
Algunos de estos tips son muy sencillos de enmarcar, pero su aplicación quizá sea la dificultad en muchos casos:
No es suficiente con ser inteligente, se necesita ser sabio. El líder sabio parte de su relación y comunión con Dios. Su guía está en la Palabra de Dios y agrega a sus competencias conocimiento general para ser efectivo en su gestión. Tenga claro que la sabiduría no depende de cuanto conocimiento usted posea, sino de cuánto usted aplica para la prevención o solución de problemas.
Los sistemas de trabajo son importantes porque le dan orden a la organización, a su iglesia y ministerio. No podemos depender de eventos, temporadas o fechas especiales para prever las situaciones que vendrán. Los grandes líderes planifican y aplican la prevención.
Contar con un cronograma, le permite medir el tiempo y prepararse de antemano a lo que viene, evite la improvisación. En la actualidad, nos enfrentamos a días de incertidumbre, al volver de la crisis que vivimos, sin duda tendremos que recuperar agendas de trabajo, compromisos no cumplidos, fechas pendientes. Reprogramar, reagendar, será sin duda nuestra prioridad.
Contar con personas que están en la jugada, es tan importante. Eso nos evita incomodidades y nos facilita el camino como líderes. Enséñele a su equipo de trabajo que hay un camino a seguir y reglas que cumplir si queremos ver resultados positivos. Cuando estamos conscientes que nos tocará que levantarnos de tiempos de crisis, encaminarnos será importante, pero más importante saber con quiénes contamos para los nuevos retos y el cumplimiento de objetivos y metas.
Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar”
(Lucas 14:28-30).
No importa la organización que usted lidere, lo importante es que muestre y haga valer su liderazgo actual. Le animo a tener fe en Dios y a esperar en Él, pero también le animo a planificar su trabajo con responsabilidad, optimismo y determinación. Sabiendo que en el nombre de Dios saldremos de toda esta situación.
Los sistemas de trabajo son importantes porque le dan orden a la organización, a su iglesia y ministerio. No podemos depender de eventos, temporadas o fechas especiales para prever las situaciones que vendrán. Los grandes líderes planifican y aplican la prevención.
Contar con un cronograma, le permite medir el tiempo y prepararse de antemano a lo que viene, evite la improvisación. En la actualidad, nos enfrentamos a días de incertidumbre, al volver de la crisis que vivimos, sin duda tendremos que recuperar agendas de trabajo, compromisos no cumplidos, fechas pendientes. Reprogramar, reagendar, será sin duda nuestra prioridad.
Contar con personas que están en la jugada, es tan importante. Eso nos evita incomodidades y nos facilita el camino como líderes. Enséñele a su equipo de trabajo que hay un camino a seguir y reglas que cumplir si queremos ver resultados positivos. Cuando estamos conscientes que nos tocará que levantarnos de tiempos de crisis, encaminarnos será importante, pero más importante saber con quiénes contamos para los nuevos retos y el cumplimiento de objetivos y metas.
(Lucas 14:28-30).
No importa la organización que usted lidere, lo importante es que muestre y haga valer su liderazgo actual. Le animo a tener fe en Dios y a esperar en Él, pero también le animo a planificar su trabajo con responsabilidad, optimismo y determinación. Sabiendo que en el nombre de Dios saldremos de toda esta situación.

Comentarios
Bendiciones.
Deberíamos como líderes ayudar a la iglesia a encontrar su verdadera identidad y que nuestro trabajo en el ministerio no debe estar enfocado sólo dentro de cuatro paredes. Ahora es cuando nos damos cuenta si podemos ser iglesia fuera de las estructuras, porque nos toca predicar con la boca cerrada.
Tomó sus sugerencias y le solicitó pueda seguir aportando consejos Para el área pastoral.
Es por ello que hoy vemos en algunas iglesias que despues del tiempo mas criticó de la pandemia estan viendo que estrategias tomar para poder lograr retomar su trabajo lo que nos lleva a pensar que no se tuvo un sistema que pudiera atender las necesidades de sus miembros en tiempos difíciles. Me llama la atención los tres puntos que usted resalta de un lider sabio en donde creo que el desafío es poder implementar estrategias que nos permitan avanzar, crecer, no importando las situaciones que puedan venir ya que las crisis son parte de la vida y por ello tenemos que estar preparados para ellas.