El líder auténtico se conmueve por la miseria de la gente por la cual su liderazgo tiene razón de ser. Los educadores tenemos grandes oportunidades de servir y de invertir tiempo, recursos y energías por aquellos que marcan la razón de ser de nuestra vocación y llamado, nuestros estudiantes. Nehemías marca ciertas cualidades que se esperarían de todo educador, maestro o facilitador en tiempo de crisis (1-2; 4-11):
Lideró de forma proactiva
Los conciudadanos de Nehemías estaban en gran mal y afrenta, relata el texto sagrado. El término hebreo que se tradujo como “gran mal” significa “miseria” y “calamidad”. La palabra hebrea traducida como “afrenta” significa “aguda”, “penetrante”, “cortante” o que “traspasa”. La idea era que los judíos estaban siendo criticados y calumniados por personas que eran enemigas de la fe. Sin duda, la situación había provocado un estado de desánimo, por lo que necesitaban de un líder que les inyectara valor, fe y optimismo. Los verdaderos líderes son aquellos que asumen su compromiso en medio de las crisis y buscan contagiar a otros con la esperanza que Dios hará algo. Los educadores líderes en tiempo de crisis son aquellos que no se dejan intimidar por el cambio, son aquellos que no se dejan abatir por cualquier calamidad, no se dejan imponer por la crisis moral, espiritual y ética de su tiempo.
El líder proactivo no espera que las cosas ocurran, ¡hace que las cosas sucedan! Nehemías marca este tipo de liderazgo al no quedarse solamente contemplando la crisis de su época.
Reconoció la realidad en la que vivía su gente (v.4)
El educador hoy no puede estar ajeno a las necesidades de sus estudiantes. Debemos tener presente que educamos personas, no muñecos de trapo, sino personas con necesidades físicas, emocionales, espirituales y sociales. Nehemías tuvo la capacidad de percibir la necesidad por la que el pueblo atravesaba y eso produjo quebranto en su corazón. En otras palabras, fue sensible a la necesidad ajena lo que lo llevó a llorar, a expresar duelo por algunos días. Su grado de identidad y empatía con las personas, marcó la diferencia.
Encarnó las necesidades por la que atravesaba su gente.
¿Es usted como líder un maestro sensible a las necesidades de sus alumnos? ¿O es de las personas que solamente se queda con la angustia de la gente y no va más allá? En Nehemías encontramos a un líder dispuesto a ir más allá de las circunstancias.
Los educadores que lideran en tiempo de crisis tendrán que aprender que es en estas circunstancias cuando la gente implora por un líder auténtico para que les acompañe, guíe y fortalezca.
Los educadores que lideran en tiempo de crisis tendrán que aprender que es en estas circunstancias cuando la gente implora por un líder auténtico para que les acompañe, guíe y fortalezca.
Hágase las siguientes preguntas: ¿Qué tan proactivo soy en el liderazgo que desarrollo como educador? ¿Qué tan proactivo soy como educador en el aula y al impartir mis clases? ¿Muestran mis acciones que en realidad soy un líder proactivo?
Charles Swindoll dijo al respecto: “usted nunca alivia la carga, a menos que antes haya sentido la presión en su propia alma. Usted no será nunca usado por Dios para llevar bendición, hasta que Dios le haya abierto los ojos y le haya hecho ver las cosas como son.
En este sentido, estoy de acuerdo con Fernando Savater en que debemos de humanizar la educación, lo que debe de convertir a los educadores en seres humanos para entender a los demás. Para Savater no basta con nacer humano, tenemos que llegar a serlo.
Hay que nacer para humano, pero sólo llegamos plenamente a serlo cuando los demás nos contagian su humanidad a propósito
Acudió a Dios en oración (v. 5)
Dice la Escritura que Nehemías oró. Lamentablemente esta es una práctica que hemos perdido en nuestros medio, vivimos tan ocupados, cumpliendo agendas, calendarios que no tenemos tiempo para acercarnos a Dios. Si hemos de liderar a las futuras generaciones como maestros, docentes, facilitadores, debemos de aprender a someternos a Dios mediante la oración. No hay crisis mayor que nos pueda dominar a menos que nos sorprenda alejados de Dios y sin haber buscado su rostro (Jeremías 33:3).
Quisiera ser más enfático en este punto de la oración. Si nos comprometemos a orar sin duda:
- Aprenderemos a esperar en Dios
- Nuestra visión será aclarada de lo que Dios pide que hagamos
- La paz de Dios inundará nuestro corazón
- Nuestra fe será transportada a otra dimensión
No puedo olvidar las veces en que he estado en crisis y de cómo Dios me ha ayudado a salir adelante dándome la victoria. Orar es un imperativo para todo líder que desea ser usado por Dios.
Enfrentó las necesidades con optimismo
Nehemías creyó que Dios le daría éxito en todo lo que emprendiera. Eso es optimismo, aun cuando estamos conscientes que la crisis actual es complicada y no fácil de liderar. Pero debemos de hacer brotar en nosotros el optimismo (o sea creer que las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y de las frustraciones). Nuestra sociedad ha optado por ser negativa, hemos dejado de creer en las instituciones del Estado, la familia, la iglesia. Asimismo, hemos dejado de creer en el vecino, en el amigo, en el hermano, en el líder. Debemos de marcar la diferencia y creer que todo es posible si podemos creer en Dios.
José Batista señala que: el líder no común es aquel que es dirigido por el amor que produce el encuentro con la necesidad sentida de la gente hacia una nueva etapa.


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