Cuando revisamos la historia de algunos países desarrollados y subdesarrollados encontramos que todos de alguna forma han y están experimentado crisis. Los expertos señalan que las crisis de las naciones se deben a la falta de un liderazgo auténtico, protagónico, en otras palabras capaz de enfrentar las luchas y los retos que la actual sociedad plantea.
Este capítulo está dedicado a todo líder, pastor, educador y ministro en general que desea asumir su compromiso y llamado con la mayor seriedad posible a fin de ser protagonista del cambio, el desarrollo y la transformación de su país o nación.
El político, el magistrado, el alcalde, el sacerdote, el pastor y en nuestro caso los que nos dedicamos a la educación (con niños, con jóvenes, con adultos), jugamos un papel sumamente importante en este momento de la historia. La escuela, el colegio, la universidad, la iglesia, la comunidad, etc., se convierten en los escenarios en donde nos toca actuar; sea para bien o para mal.
Crisis van y crisis vienen y no se detienen. Ante tal situación surgen algunas preguntas de inicio: ¿Cuál ha sido nuestra actitud como líderes frente a la crisis? ¿Dónde están los líderes funcionales cuando la crisis aparece? ¿Qué papel jugamos los educadores de hoy frente a un mundo en crisis?Las crisis vienen acompañadas de: cambios drásticos en el mundo, economías aceleradas, pérdida de valores en la sociedad, incremento de la violencia, proliferación de las pandillas, tráfico de estupefacientes y una serie de situaciones de índole eclesiástico que por tiempo y espacio no podemos abordar detalladamente pero sí mencionar algunas de ellas: deserción de miembros en la iglesia, cambios de paradigmas en el ministerio, pérdida de pasión por ganar a otros para Cristo, apatía por la
educación cristiana y no digamos por la educación teológica, etc. José Batista hace un análisis del liderazgo latinoamericano y señala:“La realidad del momento requiere un liderazgo nuevo, los habitantes de Latinoamérica gritan en busca de un líder no común que postergue sus apetencias personales para servir a su gente”.
Sin duda, la sociedad de hoy está urgida de siervos líderes que estén dispuestos a servirle a la gente y no de servirse de la gente como ocurre en la sociedad y en la iglesia.
Los educadores jugamos un papel importante en nuestra tarea de educar y forjar líderes para el mañana. Ya lo señala Casares cuando indica: “requerimos grandes maestros que inspiren y orienten el nuevo rumbo de este planeta, convertido en una aldea global que comparte preocupaciones, problemas de supervivencia y la crisis de todas las instituciones humanas, como la familia, las iglesias, las organizaciones políticas, la educación y hasta la relación de pareja”.
Hablar de educadores líderes en el siglo XXI, es hablar de agentes de cambio, proactivos, propositivos, visionarios, aprendices.
Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento nos presentan ejemplos de líderes que no sucumbieron ante la crisis y lograron ver en ella una oportunidad para hacer algo, como fue el caso de Nehemías. ¿Recuerda el contexto de la historia de Nehemías? (continuará).
Comentarios
Somos conscientes como siempre vendrán crisis pero creo que son pocos lideres los que están preparados para poder ser buenos educadores en medio de ellas. Hoy tenemos grandes herramientas a la mano las cuales nos pueden llegar hacer mas eficaces pero la triste realidad es que no estamos preparados para hacer uso de ella por la falta de preparación.
Comparto su pensar que debemos ser lideres proactivos y ver las oportunidades en los tiempos de crisis